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AXER CAPITAL CONSULTING | Asesoría de empresas

¿Qué forma jurídica elijo? Autónomo o SL

06 noviembre, 2019

Al emprender, una de las primeras decisiones es la elección de una forma jurídica que se adapte a nuestras necesidades y requerimientos. A pesar de haber muchas otras opciones, Autónomo o SL (Sociedad Limitada) son las formas jurídicas más comunes en España.

Así que, a continuación, describiremos las características de cada forma para que puedas ver cuál se adapta mejor, así como sus ventajas e inconvenientes y ciertas consideraciones que debes conocer.

Criterios de decisión entre autónomo o SL

No existe una fórmula exacta de decisión, sino que depende de la empresa, el sector, las capacidades y demás factores económicos, comerciales y personales.

Por lo tanto, es necesario fijar ciertos criterios que valorar y seguir y así alcanzar la decisión más adecuada.

Responsabilidad

Mientras que la SL tiene, como indica su nombre, responsabilidad limitada, el empresario individual tiene responsabilidad ilimitada. Esto supone que el Autónomo responderá con su patrimonio personal ante las deudas (incluyendo el del cónyuge si se trata de un régimen de gananciales, por lo que aumenta el peligro), mientras que en la SL se responde únicamente con el patrimonio social.

Trámites de constitución de la empresa

El Autónomo exige unos trámites más baratos y sencillos para la constitución que la SL. Así, mientras los primeros pueden realizarse en un único día, los segundos pueden alargarse hasta los 30 días.

Costes de gestión (cuotas)

Dicho coste es más bajo para los autónomos que, además, puede optar por una tarifa de 60 €/mes durante el primer año y, durante el segundo y tercero, disfrutar de bonificaciones de entre el 30% y el 50%.

Sin embargo, la SL deberá pagar una cuota de 364,22 desde el primer mes.

Aportación inicial

La SL exige un capital social inicial de al menos 3.000€, mientras que el Autónomo no exige aportación alguna.

Impuestos y tributaciones

El Autónomo tributa por IRPF (impuesto progresivo que depende del nivel de beneficio) y la SL aporta el impuesto de sociedades (de tipo fijo), que es de 25%.

Facilidad de financiación

Las SL encuentran mayores facilidades para acceder a créditos bancarios, ya que cuentan con contabilidades más claras y una mayor confianza. Sin embargo, es más importante contar con un aval o garantía.

Imagen corporativa

Con la SL se percibe mayor nivel de profesionalidad de cara a los agentes del mercado (clientes, Administración y Proveedores, lo que puede ser importante en sus relaciones B2B o B2C.

Capacidad de control

De cualquier manera, el Autónomo tiene un mayor control sobre el negocio, ya que su gestión depende enteramente de él, a pesar de contar con asesores.


En definitiva, si cuentas con una inversión inicial modesta o no tienes muchos recursos, lo ideal es establecer el negocio como Autónomo y beneficiarte los primeros años de las ventajas que ofrecen. Además, será óptimo si se trata de un negocio de dimensiones reducidas.

Así, si se empiezan a percibir beneficios y se espera un desarrollo positivo (parece un negocio viable), se podrá aumentar la inversión y cambiar la forma jurídica a Sociedad Limitada o Sociedad Limitada Unipersonal (SLU). Además, un Autónomo con beneficios muy altos puede llegar a pagar unos impuestos mayores que una SL.

Otras formas jurídicas relacionadas

Empresario de Responsabilidad Limitada (ERL)

Otra opción es la conformación como Emprendedor de Responsabilidad Limitada, cuya mayor ventaja respecto al Autónomo es esa responsabilidad limitada. Así no debes hacer frente a las deudas con el patrimonio personal, o al menos con una vivienda que excluyas.

El proceso de constitución es similar al del Autónomo, por lo que destaca por su sencillez. Sin embargo, se debe añadir en el Registro Mercantil y en el Registro de Propiedad el inmueble que quieres excluir, asegurando que cumple con los requisitos necesarios.

Esta forma jurídica es óptima en el comienzo de la actividad empresarial, ya que evita la responsabilidad ilimitada del Autónomo.

Sociedad Limitada Unipersonal (SLU)

Esta forma es muy parecida a la SL. Únicamente difiere en la necesidad de contar con un único miembro, lo cual debe constar en todos los actos, documentos y registros.

Así, esta forma jurídica es óptima para aquellos individuos que cuenten con más recursos, puedan realizar una inversión inicial de mayor volumen y quieran disfrutar de las ventajas de la SL ya mencionadas.

Sin embargo, se ha de tener en cuenta el riesgo que supone ya que, si el desarrollo no es el esperado, la pérdida será mayor.


En definitiva, es un tema que merece un tiempo de estudio y valoración. En este momento resulta útil realizar una ponderación de cada criterio de decisión para asegurar que la decisión entre Autónomo o SL es la correcta.

Aun así, si tienes dudas sobre cómo constituir tu negocio o cuál es la forma jurídica óptima para este, puedes ponerte en contacto con nuestro equipo de profesionales para que te asesore y, si es necesario, gestione todo el proceso.

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